Estaban un maestro y un alumno el último día de clase. El alumno estaba emocionado, es que no le gustaba las despedidas, le removía tanto allá dentro, en algún punto de su interior, algo que no podía explicar, quizás hacía clic, al momento más traumático de su infancia, el abandono de su padre, dando un fuerte portazo, dejando llorando desconsolada a su madre. Desde ese entonces, su madre entró en una grandísima depresión, se encerró en sí misma, esos abrazos y besos acostumbrados, ya no llegaron más olvidando a ese niño de apenas 6 años. Con el crecer la cosa no mejoró, en el inicio de adolescencia, se vio envuelto en aquellos más populares, no dejaban de bulearle, él era incapaz de defenderse, se encontraba en una especie de bucle, incapaz de dar un paso al frente, no tenía amigos, no tenía ningún maestro de confianza, no tenía padre, y tampoco madre, ya bastante ella se encontraba enfrentando sus propios demonios, para explicarle él los suyos..
No hacía tanto que conoció a su maestro, apenas llegaba a la quinta primavera, no, él no fue al maestro, él maestro vino a él, pero no con conciencia, fue como obra, del universo, de la vida, como si algo superior manejara los hilos, provocara ese encuentro… Mientras muchos no le veían, pasaban de largo, él lo vio, vio en él cosas que jamás nadie había observado, menos oportunidad dado. Pero él ese hombre, no solo le vió, le nombró, le eligió, lo que jamás pensó que haría, lo hizo.
Cada pequeño logro, era como un inmenso paso hacía adelante, lo celebraban con grandes abrazos, carcajadas que levantaban el alma, el espíritu…. Él que no se creía nada, el que no valía nada, hacía conciencia de tanto, gracias a ese maestro, ese enviado de la vida, esa necesidad arrebatada, la vida te lo devuelve sin más…
Pero el tiempo pasó, ese maestro, le tocó ya decir adiós, pero nadie más que él podía entender, lo que significada esa despedida, para todos era solo un maestro, pero para él lo era todo, como decir adiós a ese padre, que la vida le había puesto en el camino…
Maestro… podemos hablar”
Claro te escucho” -se sentó a su lado con una sonrisa, con esa paz, que a ese muchacho tanto le fascinaba.
“Yo, yo…” -pero las lágrimas ya brotaban, su cerebro congelado quedaba. El maestro no rió, no se burló, solo le abrazó con fuerza, dejó que llorará hasta que se agotara con paciencia, con ternura… -Maestro… Disculpe esto… yo… -intentaba calmarse, pero era como tener el grifo de su alma abierto.
No hay nada que disculpar, tú alma se está liberando, eso es necesario sin permiso ninguno… tómate, tu tiempo no hay prisa…
gracias por tanto, le extrañaré mucho me ha hecho crecer tanto, jamás pensé que yo podría realizar todo lo que logre, oh maestro ¿Que voy hacer ahora? Yo soy incapaz de… -pero fue interrumpido por el maestro:
Seguir creciendo
¿Yo solo? Soy incapaz, no, no puedo” -movía negativamente con desespero la cabeza. El maestro le agarró las manos:
Si pudieras verte, como yo te veo, yo te inspiro como maestro, pero tu me inspiras como alumno, si pudieras hacer conciencia, de lo mucho que me muestras cada día, de lo mucho que aprendo contigo… eres un ejemplo para tantos, para mi el primero.
¿Yo? Pero si yo no soy nada…
Eres todo, con todo lo que has pasado en la vida, sigues en pie, con determinación de no rendirte, de seguir aprendiendo, de seguir creciendo, estoy tan orgulloso de ti, estoy tan feliz, de haberte encontrado, eres un grandísimo maestro para mi, espero yo un alumno a la altura.
El chico se quedó petrificado, sin entender nada…
Los títulos no nos precisan, ser alumno da la oportunidad de ser maestro, pero un maestro, jamás deja de ser un alumno. Tu mejor que nadie, sabes que las etiquetas no nos definen. Agradezco a la vida haberte encontrado, gran maestro -se arrodilló frente a él, en gesto de agradecimiento. El chico no pudo evitar hincharse a llorar nuevamente abrazado por el maestro. El maestro lo abrazó con fuerza, lo acunó con paciencia a ese niño de 6 años, que vivía en el cuerpo del adulto de hoy.
“Un alumno siempre puede llegar a ser maestro, pero un maestro jamás deja de ser un alumno”
Escrito: 05 de septiembre del 2026
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