Estamos frente a frente, soy tan idéntica a ti, interiormente, más que físicamente. Te miro pero, no me gusta lo que veo, es que yo soy igual que tú, puedo decir “me viene de genética” con eso puedo excusarme, dejar, que la vida pase, ese carácter, esa manera de decir, de hacer, aquello que tanto detesto, lo veo en mi, le echo la culpa a él….
Pienso en mi ayer, en mi niñez, en estos primeros años de vida, cruciales para la adultez de cualquier niño, no fueron nada faciles, tú, no me lo pusiste nada fácil… lo peor me convertí en lo que más detesto, en lo que más odio, sin ser consciente, el padre de mi hija es igual a ti, tantos años deseando alejarme, para compartir mi vida, con uno como tu. Yo no soy diferente a ti, realmente somos dos gotas de agua…
Sí, soy toda tu imagen, emocional más que físico, pero… ¿sabes que? No soy como tu:
Yo elijo aceptar mi enfermedad,
Yo elijo, accionar, trabajar, para poder sanar lo más posible.
Yo elijo criar, con él “tú si puedes” que tan pocas veces escuché de tu parte.
Yo elijo dedicar tiempo al fruto de mis entrañas.
Yo elijo cerrarte la puerta, abrazando mi paz mental, antes que vivir de las migajas de tu ignorancia.
Soy toda tu imagen pero no soy como tú, porque no soy responsable del dolor que me causaste, pero si soy responsable, lo que yo elijo para sobrevivir, puedo decir: “Así soy, así morire, a quien no le guste, que se aguante” Eso es lo que tu elegiste, a pesar del dolor que causas a tu generación, por no admitir, por no aceptar, por no romper, el peso que te viene del pasado. Pero como escuche, de Rafiki, el macaco, “Del pasado, se puede aprender” Yo elijo eso, aprender, detener lo más posible esta enfermedad generacional, para mis hijos, los hijos de mis hijos, con todo aprender, para poder guiar, cuando les llegue el momento a ellos, algo, que no aprendí de ti. es curioso, porque a pesar de jurarme a mi misma, que a mi jamás me pasaría, acabe como tu, adicta como tú, pero yo voy a intentarlo diferente, voy a trabajar, voy a fortalecerme, voy a seguir trabajando, para que tu dolor de ayer no me duela tanto, sigo eligiendo sobriedad, porque si estoy enferma, no soy responsable, pero si soy responsable como afronto la enfermedad, no solo soy yo, que quizás a ti se te olvido, sino por la generación que viene detrás de mi, que lo vean hoy, que él como hoy actue, será su mañana, su accionar, yo poder ayudar…
Soy toda tu imagen pero no soy como tú, porque yo elijo aceptar mi enfermedad, elijo aceptar mi peor versión, elijo trabajarla, yo elijo construir una mejor versión de mi, no es tanto por mi, sino por la generación que viene detrás, merecen una infancia feliz, merecen ver un ejemplo idóneo, a la adultez, que le deseamos, pero para ver ese futuro, nosotros debemos trabajar, esforzarnos este presente, sí, soy muy idéntica a ti, pero a la misma, soy totalmente diferente… Yo he tenido el valor, de aceptar, trabajar para mejorar… Con eso me demuestro, que soy toda tu imagen, pero no soy como tu…
Me sentí cómoda en esa incomodidad,
la que me frenaba una coraza pa' disimular
que no me creía bastante cuando lo tenía delante,
siempre estuvo ahí tan dentro de mí.
Me encuentro en el reflejo que antes evitaba.
Me perdoné y me sané lo que antes me guardaba,
tengo la clave, ya no vuelvo a lo que me hizo sufrir por fin.
Escrito: 10 de mayo del 2026.
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