Todos lo tenemos. Cuando hablamos de ser semejanza, a Dios, no hablamos de un cuerpo perfecto, ni siquiera de un cuerpo, hablamos de una misma alma, de un mismo espíritu. El cuerpo no es más que el transporte, para dar vida a lo que somos, ¿Qué es lo que somos? Un espíritu, con sentimientos, emociones dentro de una carcaja, nuestro cuerpo.
Ser semejanza de Cristo, es tener empatía, y la humanidad, para no diferenciar, entre ricos y pobres, entre distintos tonos de piel, las condiciones que ella en él o ella, ya sean diversidades funcionales, diversidades culturales, diversidades sexuales… Ser semejanza de cristo es dar la mano al mas necesitado, compartir el pan con el mas hambriento… Tener el corazón de Cristo, es sumar y no discriminar, no restar, no cambiar…
Jesus vino por los enfermos de ESPÍRITU, que necesitaban un golpe de luz, ante la oscuridad que les rodeaba… Las personas en condición de discapacidad, necesitamos mucho de eso, no por la condición que tenemos, sino por los espíritus destructores que nos rodean… porque no es extraño que muchos de nosotros tengamos la enfermedad de la adicción en nuestras venas, ya que está comienza, cuando te están discriminando… cuando tu autoestima, tu forma de verte mengua…
El cuerpo y la mente de Cristo…todos nosotros la tenemos siempre y cuando tengamos un corazón a su altura, tengamos, como dice la palabra: “Pensamientos de bien y no de mal” seamos de amar al prójimo como a nosotros mismos, sin hacerle de menos, sin cambiarlo, solo aceptandolo. Muchas de nuestras enfermedades, que dieron la bienvenida a la discapacidad, llegaron de bebés ¿Qué clase de castigo es este? ¿para quién? Sí que es cierto que hay testimonios de la biblia, que buscaba la sanación, pero actualmente, pero hay otros que no, simplemente, son parte de la persona, para mostrar otra forma de vivir, otra igualdad, la discapacidad, es parte de… de un propósito más grande, para mostrar, para enseñar, que diversidad funcional, es tan digna, como cualquier diversidad, para mostrar a esta sociedad, que la discapacidad tiene la capacidad de lograr todo, y ellos, que tan hijos de Cristo se ven, deben aprender, aceptar, que no somos menos, no somos más, somos igual, que nosotros podemos aprender de ellos, pero ellos también aprenden de la condición de nosotros, como escuché por algún lugar: “el gran ejemplo que vas a dar, que a pesar de tu condición, estas a sanando a otros”
Todos pueden equivocarse, se centran tanto en los milagros, que se olvidan, que quizás nosotros, la discapacidad ya es un milagro, en vez de querer “curar” deberían aprender otras formas de vivir.
Mi testimonio: por más que me han gritado “Cree, Dios te curará, pídele a Dios, él te puede curar” me he sentido humillada, no valorada, inferiorizada, discriminada… Soy escogida de Dios, tengo varios ejemplos que me lo demuestran, Dios no tiene intención de “Curarme en ese sentido” Ni yo de pedirselo… Repito Dios vino por enfermos de espíritu, en ese sentido, Dios me está levantando, por todo lo alto, doy fe, que está sanando, las profundidades del dolor de mi alma, nada tiene que ver con la discapacidad, cada vez, tengo más la certeza, que Dios me escogió con Discapacidad incluida para mostrar, para hacer reaccionar a una sociedad totalmente enferma, si, si, incluso esos que gritan “pídale a Dios sanar” por no aceptar a las personas tal cual son…
Escrito: 21 de junio del 2026
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