Palabras a Cupido

lunes, 16 de febrero de 2026

Sindrome de Down y Dios

 


No, no es un castigo, no es una maldición, no es consecuencia… Muchas son las discapacidades, sobre todo físicas, que los cristianos, repiten una y otra vez “Dígale a Dios que la sane” Como si hubiera algo mal en mi, no fuera perfecta tal como soy. Yo que tengo parálisis cerebral, me quedo reflexionando: “¿Sanarme de qué? aunque no pueda caminar como los humanos se familiarizan, puedo volar” tal como Dios me dirige, “A pesar de mi condición” Dios me está llevando por un terreno, que la discapacidad forma parte de su propósito, lo que menos le preocupa es mi discapacidad, sino sanarme algo mucho más importante, mi espíritu, mi alma, es lo esencial para seguir…


En estas líneas quiero, hablar de una condición clasificada en el grupo “discapacidad” que se nace o no se nace con ella, con el permiso de Dios incluido, es una discapacidad que muestran unas facciones en la persona que no se pueden eliminar, exactamente el síndrome de Down es uno de ellos a veces, aunque en el embarazo se haga todo perfecto, el o la bebé llega con Síndrome de Down, o otro síndrome o espectro… Condiciones, secuelas que no se pueden disimular… pero Dios no ve tales secuelas, sino, el alma, la capacidad de la persona.



Dios no se equivoca, no se dormirá el que guarda a esa persona, y no hay que olvidar que todos fuimos creados a semejanza de Dios a diferencia de la Discapacidad física, no se le puede eliminar, Dios no puede eliminar esos rasgos, que son parte de esa persona única, siempre y cuando quieras ser sanado, porque Dios actúa, a quien se deja, a quien tiene la necesidad de ser sanado. Como decía, no es maldición, no es consecuencia, no es castigo, las personas con síndrome de Down, las personas con discapacidades severas, las personas con espectro autista, son obra de Dios, Dios también es su alfarero, en mi mirar hago conciencia, que no se trata de cambiar a la persona con discapacidad, más bien, la mirada de la sociedad. 



Porque hago recordatorio una vez mas, que no vivimos en un mundo blanco o negro, ni siquiera personas buenas o malas, vivimos en un mundo lleno de color, de diversidades. Todos tenemos luz y oscuridad en nuestro interior, todos hacemos cosas malas y buenas en algún punto de nuestra vida, lo importante, de que parte se está alimentando tu corazón.



Las personas con discapacidades, trastornos, síndrome, son persona ante todo, no son angelitos hay personas con trasfondo, algunos buenos, otros malos, como las personas sin discapacidad, al igual que no son niños eternos, crecen, se convierten en hombres, mujeres, con necesidades de adultos, como a todo hijo hay que guiarlos en la sexualidad. Navegando por la aplicación de Disney plus, encontre la serie “Ralph y Katie” Una pareja con síndrome de Down, que viven independiente, sí que los padres, los visitan, están pendientes, les puedes aconsejar, pero son Ralph y Katie quien tienen la última palabra de cómo vivir sus vidas como adultos que son. Así exactamente, es como los ve Dios, aquí quien tienen que cambiar la mirada es la sociedad, para empezar la familia.



En mi testimonio: en la iglesia, no me dejan de repetir “Dígale a Dios que le quite esa silla” pero Dios me dió propósito con mi discapacidad, que llegó a mi justo al nacer, Dios no se equivoca… Tengo prioridad de sanar mi alma, mi autoestima, mi corazón, veo que Dios, va a una misma línea, porque soy testigo, que cada destino que llegó, que cada persona que encuentro, es como darme una rafaga de aire fresco, a mi alma, a mi espíritu. A él le debo eternamente, su misericordia, y fidelidad, aunque mi impaciencia me corroe, su tiempo es perfecto. Llegado el momento lo entiendo todo. 




Todas las personas con discapacidad son hij@s de Dios, incluso aquellas que sus rasgos son inconfundibles, pero Dios no quiere cambiar a esa persona, sino al entorno que le rodea.

Escrito: 16 de febrero del 2026

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sábado, 14 de febrero de 2026

Tú, por siempre, mi sant valentin



Tú, por siempre, mi san valentín… en realidad no se quien eligió a quien, te busqué mil veces, cuando menos lo hice, cuando fui consciente, tu ya estabas aquí.. dentro de mí… formando, creciendo, siempre esperando el momento exacto, incluso para nacer…

Tú, por siempre, mi san valentín... no es amor romántico, de las películas, no hay mayor amor, entre sangre, el lazo que se une, que por siempre estará, con más lazos que formar…




Tú, por siempre, mi san valentín… que llegaste para enseñarme cada día, lo que es el amor, la comprensión, mi mayor alegría, felicidad, a veces, la desesperación más profunda.

Tú, por siempre, mi san valentín, que me muestras cada día, como seguir, eres la guia que confirma, que puedo seguir, sin importar que se caiga el mundo, me volvería a levantar, mil y una veces por ti, mi mayor sentir…





Tú, por siempre, mi san valentín… no eres consciente, que tu me rescataste, de la oscuridad más profunda, me distes todas las fuerzas, sí, tu mi pequeña gran guerrera, para volver en pie, volver a batallar una y otra vez.

Tú, por siempre, mi San Valentín…. Gracias por elegirme, no rendirte, enseñarme, que a pesar de ir contracorriente, el terror, que me invade, mostrarme que se puede, que tu y yo podemos.


Tú, por siempre, mi san valentín, el mayor regalo que me ha dado la vida, ser tu madre, tú ser mi hija, buscar, esa fuerza mayor que es el amor infinito que te tengo, para salir del fondo más oscuro, y luchar por ti, porque no hay terror mas profundo, que perderte para siempre… Ahí empezó verdaderamente mi historia, todo gracias a ti. Tú, por siempre, mi san valentín, el motor de mi seguir, mostrarme sobre todo a mi, de poder, que tu y yo podemos, saldremos adelante… el mostrarme, que tu solo ves capacidad en mi… eres la razón de mi existir, de mi seguir…


14 de febrero está todo muy infravalorado, es el día internacional del amor, amor a tu pareja, amor a tu hij@, amor a tu sobrin@, amor a tu niet@, amor a tu amig@, amor a tu mascota, ese amor, por ese maestr@, profesor@, que confio en ti, cuando nadie más lo hizo… día internacional del amor al prójimo también, ayudar, amar al más necesitado, el amor más puro que existe… Todos tenemos un san valentín para acompañar en este día, sin olvidar que todos los días son 14 de febrero…

Escrito: 14 de febrero del 2026

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martes, 10 de febrero de 2026

Diario personal: Adolescencia en la discapacidad

 


Ya os hable de mi infancia con parálisis cerebral, feliz, integrada, inclusiva…. de gateo en gateo, con mis amigos invisibles, era invencible, tan pronto era guerrera como bola de dragón, como era futbolera “Sí, si, a gatas detrás de un balón, de pared a pared de mi casa” “en los campamentos del colegio, que era todo césped, ahí me dejaban, con la libertad de correr y llegar hasta donde deseara, sin limitación” Sí, no estaba sola, mis compañeros felices me acompañaban,  todo era perfecto, el típico fueron felices y comieron felices…


Todo era perfecto, hasta que llegó mi adolescencia, o quizás un poco antes, a la entrada del instituto, donde se cambio de edificio, de compañeros, como si en un otro mundo estuviera, toda la integración que sentía en la primaria cambio, iniciando, en ese hombre, ese Maestro que en realidad, fue un enviado de Dios, ese primer padre, ahí presente, ahí preocupándose, más allá de la educación… En ese momento no lo vi, hoy sí, pero por desgracia ese hombre desapareció por fuerza mayor, dejándome sola, en la entrada, de la primera etapa mas difícil de mi vida, la adolescencia, viéndome sola, en muchos momentos, siendo consciente, como todos habían quedado aquella tarde para ir al cine, a mi nadie me decía nada… la adolescencia no es fácil, menos, con una discapacidad. Los maestros eran conscientes, pasaban ratos de recreo conmigo, salimos a un bar a esmorzar… entre otras cosas… entendían mi limitación, pusieron un ordenador a mi disposición, para poder seguir la clase con normalidad. Los exámenes, me daban ese tiempo de más necesario, que la parálisis me arrebató, haciendo una inclusión real.


En mi adolescencia, con ese cambio de compañeros no era facil, estaba mas sola, que acompañada, en casa no era muy distinto, me sentía sola, incomprendida, y violentada emocionalmente “Si, a mi no me gusta salir… ¿por que tengo que hacerlo?” por otro lado “Yo no puedo sola contigo, no te puedo sacar” volviendo la primera voz diciendole a mi tía "llevate a los niños... deja a la Vanesa aquí" sin tener en cuenta o quizas sin conciencia, de la discriminación y violencia psicológica que me causaba, ya que sin él, yo no podía salir... y tenía razón la segunda voz, pero también me sentía atacada, que no hacía lo suficiente para defenderme.



Carnavales de hace 23 años atrás… me invitaron a estar en una carroza, era gente conocida, y mi tía estaba entre ellos, personas de confianza, pero mi padre, dijo que no, que no permitía que yo saliera bailando. Era su forma de protegerme… ¿Como explicarle a una joven que ya sufría en la escuela, veia lo mismo en casa? Recuerdo, que le escribi una carta a mi padre, si con 15 años, le escribi claramente, exponiendole que le entendia, pero que estaría bien, no me pasaría nada, que estaba con gente de confianza, que me cuidarían suplicaba poder ir… para recibir, un NO rotundo, yo una explotada en llanto… En realidad, pude ir, en el último minuto, mi tía que también salía, le propuso, que en vez de bailando, iría subida en la carroza, ahí sí acepto… por una vez, pude disfrutar como una adolescente más.




Los veranos en mi adolescencia, eran buenos en el centro para personas con discapacidad, dejando aparte, el acoso sexual que recibía, a veces por chavales, que su discapacidad psicológica era severa, los monitores ya estaban pendientes, me guardaban. Pero también, de Monitor más bien, de uno, que tactaba todo lo que podía, aun recuerdo, de esos recuerdos, clavados en el subconsciente, ya en la furgoneta, para volver a casa, las ruedas clavadas en los angrenajes de esta, él y yo, nadie mas, ese ser: delante de mi, intentando tactarme el pectoral, yo protegiéndome, con los brazos, él veía mi negativa, y reía a la vez…. Jamás dije nada, por el temor, de que no me dejaran volver, al único lugar donde me sentía joven.


17 años, una nueva discriminación, una nueva violencia, hacer las practicas del grado medio, en el hospital del palamos, en el que me negaron por completo, si no fueran por las fisioterapeutas que pelearon por mi, y consiguieron, que hiciera en la zona de rehabilitación, las practicas, ya no dependía de ellas, darme un lugar de trabajo, sino lo hubiese logrado… seguro.






Cuando al fin tenía mi silla de motor, la libertad de poder salir sin depender de nadie, sin tener que depender de aquellos que me negaban ayuda… ahí yo sola con mis ruedas, iba de un lado a otro, encontrándome puro masculino intentando dañarme, no eran desconocidos no, vecinos, si incluso este en particular, me acosó varias veces, e incluso una noche, vino a mi casa, a que le acompañara algún lado, por suerte, mis padres negaron que estaba en la casa, pero al dia síguiente, me encontró en la calle, e inició acosarme, suerte, de su mujer que le dijo que parara que me estaba asustando, era real..., también clientes, cuidadores… con 18 años ya tenía la libertad para salir, aun sin amistad, sin familia, pero ya podía salir por mi misma, pero la maldad acechaba en cada esquina… en cada esquina me encontraba con pervertidos, que solo querían aprovecharse de mi cuerpo… gracias a Dios jamás se produjo el fatal desenlace… siempre tuve un ángel conmigo cuidandome ¿Como estoy tan segura? el cuidador del centro, que me tacto entre risas, burlándose de mi negativa, de mi malestar, de mi miedo, que se bien que abusó de otras chicas, que no podían hablar, ni defenderse, tuvo una embolia, tuvo que aprender de cero, a caminar, hablar, dependía de otra persona, para valerse… Ahí vi claramente que Dios estaba conmigo, mi juez mas leal 




Con 21 años, tuve la oportunidad Viajar al Pais Vasco con unos amigos, que conocí, años antes a través de la red, antes de dar la noticia en casa, hable con la cruz roja que me acompañaran, ellos dijeron que vale pero debía pagar el pasaje (de tren) y hotel de esa persona. Yo acepté, estaba desesperada por ir. Al final mi fisioterapeuta se puso por el medio: “Dejarla ir, lo necesita, le irá muy bien” Obviamente tenía la negativa de mi padre, cosa que no me importaba porque ya tenía todo atado, pero gracias a la fisio tenía el sí de mi madre, en vez de horas de tren, solo dos horas de avión, sin tener que pagar acompañante ni alojamiento. Fue una experiencia increíble y positiva… Al poco tiempo, ya conocí al padre de mi hija… ya veis como sigue mi vida… lo que si me fijo, que ya sin importar, teniendo los recursos y libertad de ir, había en mi determinación. La relación con mi padre sigue igual o peor, es que me convertí en lo que más detesto, ya que somos bastante iguales. La diferencia es que yo admito la enfermedad de la adicción iniciando en una dependencia emocional, ya despues en dependencia a sustancias a causa, de una necesidad enfermiza, de aprovación, una enfermedad que se desarrolló a causa que hay en mí, me esfuerzo, y trabajo mi sobriedad, a diferencia de él, que estando en ese estado de embriaguez, era uno más que me violentaba violentamente, palabras como cuchillos que atravesaban el alma… Demás familiares, no mejora mucho la cosa, pero mi Dios me da la fuerza, pone personas maravillosas en mi camino como en ese comienzo Joan Figa, en el que me ayudan a sanar cada día un poquito… 


Escrito:10 de febrero del 2026

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