Hoy quiero hablar de ello “Dependencia emocional” No, no me refiero a la dependencia física que me dejó la discapacidad, sino de otra dependencia, que no es algo voluntario, que va, no es una tontería, ni está mal que la tengas… simplemente te llegó por una herida mucho más profunda que se creo en tu infancia, a causa de un abandono, a veces no es literal, en ocasiones, están físicamente, pero no están presentes, si supieran el daño que causa en la infancia, se esforzarían más por no publicarla a ese infante en formación.
Esa herida, esa dependencia emocional, no se sana con una pastilla, es una herida de lo más profunda de lo que uno pueda imaginar, de esas que llegan al alma, no es una forma de hablar, es literal, eso puede llevar al inframundo, por intentar sobrevivir, en un mundo incomprendido…
Me ha costado décadas entender esto, todo empieza por tu círculo más estrecho, normalmente, la herida empieza ahí, en realidad, no tengo la respuesta de cuando se sana, pero creo que es una herida para toda la vida, que hay que trabajar, al igual que mantener a ese dragón de la adicción dormido, porque ese dragón nació décadas después por esa herida de la infancia… El sentirse abandonado, el sentirse invisible, el sentirse nada, esa falta de amor de aquellos que más te deberían demostrar amor, creo esa herida, esa enfermedad, que no tengo respuesta de la cura, pero tengo la sensación que es de por vida…
Mi testimonio: Bien sabéis que mi Adolescencia no fue fácil, bien sabéis quién fue el responsable. El caso es que mi infancia fue feliz, no muchos, pero tengo buenos recuerdos con él, como viendo Bola de dragón, abrazándome a él en mis noches de pesadillas, a la misma el me abrazaba creando seguridad, en la playa con las olas, creando algún buen recuerdo. Al llegar ese cambio tan brutal en la entrada de mi adolescencia, donde el mundo me había dado la espalda, pero lo peor es ser consciente, de cómo él me la daba, a su manera me amaba, me protegía, la única que conocía, pero no era la correcta, la herida ahí seguía, ahí crecía… Por ello, salí corriendo de esas cuatro paredes de ese secuestro involuntario, creando una dependencia, con aquel que fue mi mas fiel compañero durante 13 años, el padre de mi hija… Aquel que veia como un semi Dios, que sin él nada podía hacer, como la muñeca rota, te inculcaron ayer… la enfermedad habla la sola, dirigía mis hilos, yendo a un nivel superior de destrucción.
Gracias a mi Dios, que me dió la fuerza, me abrió caminos, me presentó a personas, que me ayudaban a crecer, abrazos llenos de amor, lágrimas de risa, de amistad, amor verdadero… sobre todo decir adiós a aquello que me resta, que me destruye, que no me valora…
No, no he sanado, la dependencia sigue ahí con ciertas personas, pero ya la conozco mejor, no dejó que ella lleve el control, como ese dragón de la adicción que sigue dormido gracias a Dios, por su misericordia y bendición, me ve, me está dirigiendo por un camino, que yo jamás me veía, él me ve, capaz de todo sin depender de nadie… Esta dependencia emocional, morirá conmigo, pero trabajaré para que sea lo más pequeña posible. En el fondo, esa niña sigue asustada, por ser nuevamente abandonada, rechazada, pero yo se que ya eso no pasará… pero no pasa nada, solo aceptar y trabajar.
Escrito: 02 de junio del 2026
También te puede interesar: Diálogo de mi para mi interior
Más relacionados: Alma y espíritu
Sígueme en mis: Redes sociales














