Tengo autismo, pero no soy autista

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lunes, 3 de agosto de 2020

Carta a mi corazón


Un año más a pasado, ya pasó de los cuarenta, he pasado más de un cuarto de siglo, me acercó al medio siglo, aún no he conseguido nada en mi vida, tu bien lo sabes amigo mío que bombeas con fuerza, para que siga en este planeta llamado Tierra.

 Que decir que no sepas, a ti no te puedo engañar, eres el reflejo de mi alma, eres testigo de cada paso, cada sentimiento que hay en mí. Yo sé bien, que tú no puedes más, has llegado al límite.

Ni siquiera recuerdo cuando llegó el accidente, no había dejado ni los pañales, apenas hacía un año que andaba… ¿Qué mal le hice al mundo para que me lo pagara de esa forma? Soy testigo que no soy el único que está así, he conocido a tantos… son tan felices, con una vida… tan distinta a la mía, tan integrados, tan llenos de vida y felicidad, casados o ajuntados, o con pareja quizás, incluso con hijos, y nosotros corazón, anclados en este pozo de dolor.

 Por qué ellos sí, nosotros no, cual es la diferencia, no somos mala gente ¿verdad? Soy educado, amable, y soy testigo que tú eres puro, con una capacidad de amar, y ayudar, a quien se te ponga por delante, aunque tu acabes herido y llorando… ¿pero nadie se da cuenta de ello verdad? Parece que solo tienen éxito, los que van puteando, y yendo por el mal camino, a veces me gustaría ser así, para conocer la felicidad, pero ahora sí, no es de tu naturaleza verdad, eres demasiado puro.

 También intentemos hablar con papá y mamá, expresar mi realidad pero ya bien los escuchaste “sabemos que es una putada tu situación pero nosotros no podemos hacer nada, es lo que te tocó vivir, siempre nos tendrás a tu lado”


Diós, tenemos 40 años, no necesito a papá y a mamá, necesito más, tu no aguantas más corazón, lo se, te entiendo bien, mi cuerpo tampoco, necesito una mujer, calmar esos “picores” como dicen mamá y papá, pero no solo eso, necesito, amarla, cuidarla, respetarla, bueno que te voy a decir, si eres tu quien posees esos sentimientos tan potentes. No llores más corazón, ya estoy manos a la obra para hacer realidad, nuestros más deseoso deseo, es que conocí una muchacha, sin ninguna discapacidad, vino de visita al centro de día, se supone que a entretenernos, pero a ti te enamoró su sonrisa, su simpatía, era la única de todo el personal, de todos los que han pasado por ahí, que no nos trató como niños, me miró, nos sonrió, sí, porque tú te emocionaste bien, te aceleraste, de una manera incontrolable. Ella estaba en el patio, fumando un cigarrillo, me acerqué, me ofreció fumar uno, yo acepte, no siempre, lo sabes bien, pero de vez en cuando, alguna caladita, cuando encontramos esa alma caritativa, que me ve como el hombre que soy ella me la ofreció sin disputa ninguna. Se sentó a nuestro lado, conversemos durante largo rato, nos hizo reír, me hizo reír, le hicimos reír a ella, nos informó que no tenía novio, que estaría bien, que nos volviéramos a encontrar de una forma más personal… Nos guiño un ojo, te aceleraste, bien cuando nos besó en los labios, me dio su número de teléfono, su email, llevamos días hablando y chateando, ahora en un rato, la volveremos a encontrar, esta vez, los dos solos, tu incluido mi corazón, cenaremos, tendremos una cita y a ver, algo me dice, que todo va ir más que bien.

 Vamos mi corazoncito, tenemos trabajo hacer, pero tú sabes tan bien como yo, que esto es lo que tanto esperábamos.

Escrito: 01 de junio del 2015

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jueves, 18 de junio de 2020

Reflexión: El corazón y el cerebro, dos músculos intensos



El cerebro y el corazón, dos músculos, pequeños, pero si se lo proponen, te pueden traer de cabeza, hasta la locura. El cerebro, la parte lógica, racional, la que te hace volver a la realidad, te recuerda, que ya no eres un niño, y a él, debes acceder, para no arrepentirte después.




El corazón, aquel que no deja de bombear, sangre, aquel que no deja de latir, para que tú puedas vivir. Él es soñador, no se rinde ante nada, no le importa lo mucho que le lastimen, él no dejará de soñar. Domina tu parte humana, en el que los sentimientos, se adueñan de ti.

Cerebro y corazón, dos grandes músculos de todo ser vivo, sobretodo humano. Dos músculos pequeños, pero que en ocasiones te harán sentirte loco. Dos músculos pequeños, pero con grandísima fuerza, grandes rivales, con su parte de razón por cada lado. No se trata, de cual es el mejor, sino, dejarte llevar, en cada ocasión, por el que es mas oportuno, porque los dos tienen su parte de razón, visto de distinta perspectiva.


El cerebro no deja de dar vueltas, de pensar, reflexionar, contra mas ocupado está menos es consciente, de esos problemas que vives diariamente, pero como digo no descansa, no duerme, cuando tú lo intentas, él empieza su condena, recordándote, aquello que te pesa, haciendo que des vueltas, en las largas noches en vela. El corazón, es algo parecido, cuando extraña, cuando sufre, nada le calma, como al cerebro, le ayuda evadirse, olvidarse unos instantes, pero llega la noche, la hora de acostarse, su palpito es constante, fuerte, te hará sacar todo lo que sientes.

Distintos pero muy parecidos, a su manera, te harán vivirlo, sentirlo, y sufrirlo, son músculos pequeños pero intensos, que en ocasiones odiarás y desearás que dejen de hacerte sufrir, pero no puedes, porque son parte de ti, con ello tienes que vivir.

Escrito: 22 de enero del 2016
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jueves, 30 de abril de 2020

Reflexión personal: La dignidad y el corazón




Este es un tema un tanto delicado, en el que tengo la impresión, que muchas personas con discapacidad, nos encontramos dentro del aro. Algo me dice que somos varios, que nos hemos encontrado en situaciones de impotencia sin poder reacionar, sin poder actuar.
Varios somos, que cuando hemos necesitado ayuda de nuestros familiares o cuidadores, por el simple echo que no tenemos alternativa, ellos no nos han escuchado, han seguido en su mundo, sin pensar en el nuestro. Yo se que muchos dirán que ser padres, familiares de personas con discapacidad, no es facil, tienen toda la razón, ¿pero para nosotros si? somos victimas igual que ellos.
Por otro lado, no dejamos de ser hijos, sobrinos, nietos, primos... todos ellos necesitan cubrir unas necesidades, como ir al parque, a casa de un amigo, algun campeonato... nosotros somos igual, pero con unas necesidades diferentes. Si que es cierto que ellos nos dan lo necesario para vivir, hogar, ropa, alimento, pero en muchas ocasiones, es algo bien distinto lo que necesitamos, no necesitamos mas que cariño, amor, algo de atención para cubrir esas necesidades, a veces un simple abrazo, beso, la verdad de nuestra realidad que eso no es siempre "tu nunca lo vivirás" ojo, tampoco quiero decir, que nos pongan todo de color de rosa, porque no lo es, pero a veces solo necesitamos, que nos den su apoyo, que confien en nosotros y de que se hable de eso de nuestra realidad, algunas cosas lograremos, otras no, o otras simplemente lo conseguiremos de forma distinta a todos, de una forma que ni ellos mismos conocen. En ocasiones, nos tratan con dureza, para fortalecer nuestro caracter, para sobrevivir en este mundo nada facil, pero al igual no son conscientes que ese comportamiento, nos daña, y varios casos provoca el rechazo a esa o esas personas, de alguna forma se crea el maltrato psicologico.



Ahora bien... ¿que ocurre cuando logras realizar esas necesidades por ti mismo? suele pasar, que cuando ya no necesitas la ayuda de aquellos que en su momento te dieron la espalda, cuando mas los necesitabas, ellos se ofrecen ayudarte. A mi me ha ocurrido, que se desencadena  dos luchas en tu interior como bien dice el titulo la dignidad y el corazón. Es tu padre, tu madre, tu hermano, tu hermana, tu tio, tía, abuelos, primos, primas... te vienen a la mente los motivos porque los amas, pero tambien, porque esa barrera que te impide expresarte o en otras palabras, ese maltrato hablado anteriormente. Por un lado te estan ofreciendo el cariño que siempre ansiastes, y que aun anelas, porque lo necesitas para justificar o poder perdonar lo echo anteriormente, por otro lado, esta tu yo interior, tu dignidad, aquella que  te recuerda "en su momento, te dio la espalda cuando mas le necesitabas, te machaco, a pesar de que te dañaba ¿por que tengo que ir corriendo a su merced cuando el no lo hizo en su momento?" ¿entonces? ¿a quien obedecer? realmente aun no lo se, aun me sigo debatiendo entre esos dos sentimientos, la dignidad y el corazón, por mas que intento ignorar a mi corazón, en ocasiones es superior a la dignidad, por más que intento que la dignidad no me haga bajar la cabeza ante ese corazón destrozado, no lo consigo, puede mas el sentimiento de esos momentos bellos, con el anelo que vuelvan  que no la dignidad de decir: no, ahora ya es demasiado tarde.

Escrito: 20 de octubre del 2012

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