Es extraño tengo 37 años, 3
completos en la consciencia que soy hija de Dios, pero es ahora que aun abro
mas los ojos del entendimiento…
En el fondo siempre lo supe,
siempre estuve en la certeza que había algo más allá, siempre tuve
conversaciones con él, sus promesas las he visto cumplidas en mi.
Hoy medito, hago un acto de
reflexión, no he sido la mejor samaritana, soy hija de Él, pero me queda
demasiado para ser idéntica a él. Mis defectos de carácter, aún me sobresalen,
solo por su gracia lograré mejorar cada día un poco más.
Siempre lo he dicho, mi infancia
fue feliz, tenía todo lo que una niña necesitaba, tuve la bendición de tener
buenos compañeros, gloria a Dios que no me discriminaron. Todo cambio en la
entrada del instituto, como no la adolescencia, era de esperar que los niños
que tanto me integraban, cada uno se
ajuntó con nuevos amigos, yo fui dejada de lado, hoy como adulta lo entiendo,
el caso es que al mismo tiempo, que me dejaban de lado en el colegió, lo hacían
también en casa. Mi adolescencia no era normal, no tenía los medios para salir
sola a la calle, necesitaba la familia, pero la familia tampoco entendía, ahí
me encontré desesperada entre cuatro paredes…
Pues en ese inicio complicado,
donde inicio realmente las barreras, consecuencias de la discapacidad, allí se
manifestó la mano de Dios, en forma de un profesor, Joan Figa, mi
tutor del primer curso de secundaria, que acabo siendo una figura de lo más
importante, ahí estaba Cristo, en esos inicios… Dios actuó, me presentó a una
figura paterna, que necesitaba yo en ese momento. Un hombre que me mostro el
amor paternal, de una manera nueva para mí: me ayudo, me cuido, se preocupó, me
guardó… Cada cosa que necesité ahí estaba él para cubrir. Pasé la E.SO. con unos profesores maravillosos, que me hicieron todo
más fácil, entiendo la discriminación que sufría. Después realicé un módulo de
grado medio. Las prácticas de tal modulo, fueron complicadas, porque me
discriminaron, eso que era un hospital, por suerte, las fisioterapeutas, se
pusieron por el medio, pude realizas, Ahí estaba Cristo. las practicas con
ellas, incluyéndome en su equipo. En el mediano del 2005. Logré obtener mi
silla con motor, con ello, la libertad de poder entrar y salir, cuando yo
quiera, sin depender de una familia, que no podían entender las necesidades de
una adolescente con discapacidad. El
2006. Y gracias a tener la silla de motor, Inicié a trabajar en la organización
nacional de Ciegos Españoles. Donde conocí a mi primer supervisor (mi segundo padre enviado por Dios) Ahí estaba Cristo, donde me ayudo
muchísimo, me hizo todo más fácil. Pero a la misma al tener la libertad de ir
de aquí para allá, sin amistades sin compañías, una chica de 18 pero con una
edad mental de 13, con una autoestima rota, no tardaron en llegar los
depredadores sexuales, muchos no son desconocidos, son amigos, son familia, son
vecinos, o como en mi caso, clientes, vecinos o cuidadores, personas
que ayudan a personas dependientes, que solo quieres saciarse carnalmente,
arrancarte el alma para siempre, no fueron uno ni dos, fueron muchos más…. Pero
en cada uno de ellos, vi la mano de Dios, evitando la desgracia Ahí estaba
Cristo. Sobretodo en ese cuidador al cargo de personas dependientes, que no les queda más que confiar, pues uno de esos abusos de más de una,
conmigo también lo intentó, gracias a Dios no paso de mas de cuatro manoseos a
mi persona, pero ahí estaba Cristo, ¿Por qué? Dios realizó su justicia el
cuidador cuidado a la causa de una embolia que le hizo dependiente, teniendo
que aprender de cero a caminar y hablar… ahí fue cuando fui consciente por
primera vez, que ahí estaba Cristo, que ahí estaba Dios recto, que en el no hay
injusticias, que el cumple su justicia.
2009 llegó a mi vida el padre de
mi hija, “mi héroe” y vi cumplido en mi Genesis 12.12. Sí como bien dice la
palabra me independicé empecé a vivir, romper muchos mitos, y estereotipos, sobre
todo anular lo que me recalcaron desde los inicios de mi adolescencia “nunca
harás, nunca lograrás, nadie te amará” 2009, 2010, 2011, 2012, 2013, 2014… de
temporada en temporada, creciendo como persona… Ahí estaba Cristo… cada promesa
cumplida, 2014, despertó la adicción en mí, pero ahí estaba Cristo, siempre,
era necesario todo ese tiempo de valle de sombra, para hacerme crecer, pero ahí
estuvo Cristo siempre…. A pesar de acabar cada vez más en el inframundo, ahí
estaba Cristo, porque a pesar de situaciones complicadas jamás sufrí como mis ojos me estaban indicando, es porque
ahí estaba Cristo, siempre, Doy fe, que mi hija, existe, porque ahí estuvo
Cristo protegiéndome, ya si, cuando aún caí más bajo, ahí seguía Cristo,
volviéndome a ver en Genesis 12.12. Volví a la parentela de mis padres, “Ya no
hay cadenas eres suficiente” Ahí estaba Cristo… me conducció a su casa, para
empezar a alimentar y llenar a un espíritu vacío… me abriera los ojos del
entendimiento, que antes de nacer, ya estaba conmigo, siempre estuvo, está y
estará conmigo asta que su propósito vea cumplido en mi…
Sigo siendo una niña rota, por la falta de amor paternal, pero Dios es misericordioso y bueno, me bendice cada día, cada hora, cada minuto. El está conmigo, pero entiende lo que necesito, mientras llega el momento de abrazarle, aún me sigue sorprendiendo con esas personas maravillosas que pone en mi camino, iniciando por un padre espiritual, toda Esa gente de luz aún hoy, que cumplen esa falta, de amor paternal, poco a poco me ayuda a sanar, esa herida profunda… me endereza todo camino torcido, evita que me queme y me ahogue, cuando se cierra una puerta en mí, se abre otra más fuerte… Sí… ahí, está Cristo… Sí, es algo que no puedes entender… si no has visto sus misericordias, sus bendiciones, sus milagros, pero a la misma necesitas creer, tener fe para poder ver…
“Mi socorro has sido tú, en la
sombra de tus alas yo me gozaré, mi alma está pegada a ti, porque tu diestra me
ha sostenido, siempre me ha sostenido…”
Escrito: 17 de febrero del 2025
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