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lunes, 14 de septiembre de 2020

Diario personal: A la playa

 



Tras la boda el día 2 de Julio, como ya hable en su momento, fue algo muy privado, y sencillo, iniciemos lo que se llamaba la vida de casados, que en mi parecer es muy igual a la vida de ajuntados, no se diferencia en nada. Teníamos todo un verano por delante, días de calor, que reclamaban ir a la playa.

Así nos dejemos llevar, yendo a la playa de Palamós, al principio de esta, donde se encuentra la madera asta el agua, de esta forma desembarquemos, dejando la silla motora en la madera, no tardo en llegar, una mujer que iba en caminador, que por culpa de mi silla, no podía pasar. Emmanuel la aparto un poco.

Julio 2010



Paso a pasito, lleguemos al agua, con el flotador, en mi cintura, me sumergí en ella, estaba fría, me costo algo acostumbrarme, en el que empece a mover mis brazos y piernas, para que mis músculos hicieran igual, hacerles trabajar, Emmanuel se alejó a nadar por su lado, yo empecé a nadar intranquila escuchando como el flotador, andaba pinchado. Emmanuel se acercó y juntos salimos del agua, con dificultad, ya que la presión del agua nos arrastraba. Caí, sin lastimarme. pero lo mas indignante y sorprendente, es que nadie, se acercó ayudarnos, ni tampoco disponíamos de los de la Cruz Roja con esas sillas para discapacitados, tuvimos que valernos por nosotros mismos.

Julio 2010



Me senté en la arena, Emmanuel se acercó a una tienda de los alrededores para encontrar otro flotador, no tardó en llegar con él, me lo situó, de nuevo a nadar, largo rato, ya tranquila sabiendo, que el peligro ya había pasado, así que Emmanuel, se alejó también con sus nados, bien alejados de la costa. Por mi parte intentaba hacer rehabilitación dentro del agua, ya sabéis, caminar por la arena, mover brazos y piernas, con intensidad, largo rato, ya una vez que notaba que mis dientes rechinaban a causa del frío, ya hacia la arena, con la misma maniobra que la anterior, solo que esta vez, el esposo de la mujer en andador, ayudo a Emmanuel, a circularme a toalla. Ambos nos tumbemos allá, cerrando los ojos, durmiéndonos, al despertar, y comprobar, que las horas ya habían pasado, vestirnos, regresar a nuestro hogar.

Escrito: 04 de julio del 2013

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