“Tu no vales mas que yo” toda mi vida, he dictado esa frase, a todo aquel que me rodeaba, jamás pense, que te la gritaria a ti con más fuerza, ni el mismo diablo me podía hacer el daño, que tu me marcaste.
"Tú no vales más que yo..."... Mi vida nunca ha sido fácil, salí de mi casa, aquella que me vio crecer, con tanta rapidez, pudo más el corazón que la razón, destrozada de escuchar, que no tengo valor, que nadie en mi se fijará, que jamás llegaré a nada, sin mucho reflexionar, salí del infierno para llegar al inframundo, mil veces peor ¿quién soy yo? En realidad, no válida, no capaz, sin identidad, ni autoestima, logre escapar….
"Tú no vales más que yo..." Encontré ese ángel, que por primera vez rompió el mito, para descubrir una verdad: Si se puede, yo sí puedo, cierto me ayudó a levantar, me susurro entre caricias, soy válida y capaz. Me fortaleció más, haciéndome su seguidora más leal. Él era el fuerte, el inteligente, él me defendía de la demás gente, él era mi héroe…
"Tú no vales más que yo..." Cuando cambio… ni lo se, porque muy sutilmente, sin ser consciente, era mi mayor confidente, un Dios para mi, pero poco a poco, con el tiempo, o quizás desde los comienzos, me iba expresando entre palabras enmascaradas, que yo no era suficiente, que yo era la equivocada, la enferma, él era el héroe que me salvo, el que me daba comer de su mano, pero también el que de la nada, o quizás ya estaba, se convirtió en el lobo más feroz, tanto recordarme de donde me sacó, para convertirse, en uno igual o peor… le debía tanto… sino porque tanto reclamo, “No encontrarás a nadie mejor que yo” “Esa persona tiene tu condición, es mil veces mejor” “jamás me dejarás” así lo veía, juntos hasta a la eternidad…
"Tú no vales más que yo..." Todo fue a peor, la oscuridad que había en mi, salió a flote, el consumo, llevó el control, él, con una sombra mas oscura que la mía se aprovecho, me siguió dañando, muy disfrazadamente, pero dañandome, me diste libertad para todo, pero a la misma no me respetabas, era como tener dos caras, no podía dejar de preguntarme, ¿cual era la verdadera la real? “Te amo, eres toda mi vida” o los silencios castigadores, los chantajes emocionales, peores que los golpes y todo fue a peor te aprovechaste, no de mi cuerpo, sino, de mi alma, de mi identidad… tanto que te lamentabas por no poder colaborar, en realidad no tener como chantajear…. me repetiste una y otra vez, que sin ti, no sería nada… me lo creí, robaste mi tranquilidad mi paz… es que hay cosas peores que la violencia física… Gracias a ti, logré salir, quedé tan dañada al principio, en el fondo no eras tan distinto… pero ahora a Dios doy gracias, por no soltarme nunca hacer conciencia de tantas cosas, hacer frente y trabajarlo esa violencia disfrazada…
Bajo las costuras sigo siendo de papel
Te di mi alma escrita en cada atardecer
Te di mi vida y la arrugaste sin leer
Llevo tus fantasmas tatuados en mi piel
Y tu desprecio paseando en el andén
De mi memoria que no pierde nunca el tren
Ni una noche más en vela esperando al cazador
Desorientado por la niebla y el alcohol
Se acabó mirar al suelo cuando cruzo el callejón
De tus miserias, como si fuera mi error…
Ahora toca pensar en mi, recomponerse, y seguir… porque todo me hicieron creer no válida, incluso tú… ahora me toca sanar… ¿como? “Siendo buena conmigo aquí, así volví paso a paso sobre mis heridas, sin prisa, pero con fe en mí… A veces sanar no es olvidar, sino mirar atrás, sin llorar…”
Escrito: 09 de febrero del 2026
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