Yo sola no puedo, durante años, a
causa de un mundo discriminatorio, que me señalaban y me recalcaban una y otra
lo que no podía hacer, lo que jamás llegaría hacer, por ello, esa primera copa,
esa primera raya, esa botella, ese gramo, en la medida justa, era una poción
milagrosa, podía hacer tantísimas cosas… pero yo seguía en mi mentira, que yo
controlaba aquello, controlaba los días, y la cantidad que consumía “Yo no
tengo ningún problema” “Yo controlo”
El mundo me negó tanto, que cada
negativa, se alimentaba mi ego, a la vez todo lo que lograba, el orgullo hacía
énfasis. Por ello, era muy sencillo demostrar al mundo, lo que me estaban
negando dar a ver, la demostración, “que sí que podía” Solo había una pega: Que
solo era capaz de lograr lo que me negaban haciendo un pacto con el diablo con ello,
mi tumba sería el destino final.
Tuve que entrar en una iglesia,
tuve que empezar a alimentar mi espíritu, para empezar, hacer consciencia de la
gran realidad… Yo estoy enferma, una enfermedad mortal, muy peligrosa, si claro
ella me da la oportunidad de lograr cosas a cambio de arrastrarme al
inframundo… a cambio de mi vida, al empezar hacer consciencia, al empezar la
desintoxicación, el camino de la sobriedad, vuelven esos miedos esa palabrería
que el mundo me ha remarcado tantas veces desde bien temprana edad “tu no
podrás” ¿Dónde esta ese cuidador? Discapacitada, minusválida ¿dónde crees que
vas? ¡Jamás vas a conseguir nada en la vida!" Me los creo, los hago míos, me
entra el terror al imaginar… pero cada vez que pongo los pies en esa iglesia,
algo se mueve dentro de mí, cascada de lágrimas por mis mejillas, mi mente se
abre, se me revelan tantas cosas… soy consciente que en parte el mundo tiene
razón, pero solo en parte, porque ellos, no hacen conciencia, que sola no estoy,
ahora lo veo, que algo más grande que yo, está conmigo todo el tiempo, haciendo
posible lo imposible. Él me mando a esa iglesia, ya después me mando a las
mesas donde aprendí sobre mi enfermedad de adicta, me mando compañeros, que me
ayudarían a entenderme a mi misma mejor, como mejorar día tras día, compañeros,
compañeras que serían de gran ayuda en los procesos que se me avecinaban.
Yo sola no puedo, nosotros sí,
más aún con el control absoluto de ese poder superior que nos respalda. Durante
tiempo, me sentí, indigna, como es nuestro cerebro, o el espíritu santo, yo no
le, que durmiendo me recordó que Jesús no vino por los sanos, sino, por los
enfermos, enfermos de alma, de corazón, de espíritu, y su palabra me recuerda
“Que todo lo puedo en Cristo que me fortalece”
“Yo sola no puedo, nosotros sí”
Dios manda a su ejercito a mi rescate, algunos, hermanos de la iglesia, otros
compañeros de grupo, Dios escucha mi corazón, hace realidad mis anhelos de
corazón, de grupo en grupo, él sabe, a su tiempo y no al mío doy fe, que ha
cumplido mis carencias más profundas, todas esas personas que me son de
bendición, de la misma manera me va enseñando, me va fortaleciendo, para ser de
bendición a otros, mi voluntad es suya, hoy entiendo que él me ve de una
manera, que jamás seré capaz de verme, pero él tiene un propósito grande en mí,
su trabajo, es que yo me lo crea, que anule lo que el mundo me enseño, crea su
verdad “Yo soy capaz” “pero yo sola no puedo, nosotros sí”
“En ti confiaré, tu promesa sigue
en pie, tu eres fiel, confiado andaré, en tus manos estaré, siempre has sido
fiel”
Escrito: 07 de febrero del 2025
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