Despierto ¿Cuánto hace que me
dormí? Miro el reloj parado en las 2:00 a.m. ¡No hace ni dos horas! Maldito insomnio,
que se vino a vivir conmigo, en el mismo momento, que todo acabo, si, entre tu
y yo… ¡¡Dios!! ¿Como algo tan fuerte, como lo que teníamos tu y yo, se acaba
rompiendo? ¿Cómo? ¡dímelo! Ni siquiera fue motivo, ningún pecado denominado
capital… solo la llama se apagó, que ni cenizas quedó… tuve tantos momentos
felices, que olvido lo triste que fue, darte mi alma, para tu echarla a perder.
Toda mi habitación está a oscuras, hubo un tiempo bastante grande que me
aterraba la oscuridad… ahora mírame toda valiente, a solas, con mis
pensamientos.
El jaleo de fuera me devuelve de
mis pensamientos, risas correteos, de niños… ¡¿Niños?! ¡¿A las 2 de la
madrugada?! Sin pensarlo, echo a un lado la cortina, la claridad de la luna me
envuelve, me fregó los ojos por segunda vez… ¡¡no puede ser!! Mis ojos me dan
la visión, de los planetas si, ahí están todos: Lo más curioso de todo, que
cada planeta tiene vida, cada planeta, tiene una parte de mi ¡¡propia vida!! y
la luna, tan grande, tan hermosa, tan perfecta, incluso en ella veo reflejada
mi propia vida.
Esos niños que juegan corren ríen
a carcajada, gritan de felicidad, realmente son dos, pero se ven tan felices,
tan risueños, los dos tienen tu cara, mis pecas, y mis ojos, o mucho me
equivoco, o esos niños son nuestros aquellos que nunca tuvimos, ahí estamos
todos, como familia feliz, en saturno, oh me encanta Saturno, las lágrimas me
resbalan por mis mejillas, ya empapadas… Plutón resalta, por los gritos la
lujuria de amor, en familia, y ha veces como pareja, formando la familia. Ahora
unos gritos me distraen, ¿de dónde vienen? ¿Y quienes son? ¡Somos tu y yo! Peleando,
discutiendo fuerte, pero después… Pidiéndonos perdón, cosa que nunca pudimos
hacer peor…
“Yo no quería amarte, tú me
enseñaste a odiarte, todos los besos que me imaginé vuelven al lugar donde los
vi crecer”
Teníamos muchos proyectos, muchos
sueños, anhelos, recuerdo como nos conocimos por casualidad bajo esa agua
nieve, más nieve que agua, yo no tenía paraguas, tanto mi libro como yo, nos
estábamos quedando empapados, llegaste como caballero andante, tu paraguas me
regalaste, y a un chocolate me invitaste, acabemos en una cafetería tomando chocolate
caliente, y bizcochos, hablemos y hablemos, me hacías reír a carcajada, algo
parecido te gustó de mí, fuimos felices, éramos espontáneos, teníamos
proyectos, sueños, mirábamos las estrellas, tumbados en el césped, contemos
cuantos hijos querríamos, lo intentemos, y tardemos, pero íbamos a ser papis,
de mellizos, hasta que algo fallo, ya habiendo entrado en el tercer trimestre
de embarazo, algo fallo, nuestros pequeños marcharon donde vinieron, nuestros
pequeños, ese niño y esa niña… como mis ojos me estaban mostrando ahora mismo,
Dios ya tenía todo eso olvidado, ahí empezó nuestra caída, el amor, se volvió
frustración, ira, tristeza, de todo menos empatía y amor, sin quererlo culpar
al de al lado, sin ser consciente que el de al lado estaba tan jodido como yo… de
ahí todo fue en baja, el principio del fin…
Él siempre estuvo ahí, fuerte, ignorando su dolor, por darme su calor… ¿Cómo
no ibas acabar explotando? Yo estaba tan mal, que nunca fui consciente,
seis años tendrían ahora, como los niños frente a mi…
En la luna, allí, me veo junto a
él gritando los dos a pleno pulmón, pero después… Nos abrazamos, lloramos, nos
pedimos perdón, los dos… el orgullo, el ego, la rabia, el dolor, nos destrozó,
acabo con todo lo que podía haber sido… “Saturno, viven los hijos que nunca
tuvimos, Plutón… aún se oyen gritos de amor, en la luna gritan a sola tu voz y
mi voz, pidiendo perdón, cosa que nunca pudimos hacer peor…”
Abro los ojos, otra vez, en mi
habitación, las cortinas están recogidas, asomo la cabeza, ahora si estoy
despierta, las 06.00. a.m. con todo he dormido una noche entera, la primera de
hace meses realmente ha sido una noche reveladora… gracias a mis sueños…
Escrito: 09 de febrero del 2025
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