Sanar tras una relación narcisista implica un proceso de duelo, autocuidado, reconexión contigo mismo y búsqueda de apoyo profesional y social, enfocándote en reconstruir tu autoestima y límites, reconociendo que el sufrimiento es normal, no es tu culpa y que debes priorizar tu bienestar sobre la manipulación del otro para recuperar tu esencia y control sobre tu vida.
******************************************************
Me ha costado meses, incluso años entender esto, aún hoy escribo confusa, como una fina niebla delante de mí… Hace más de dos años que estoy separada, divorciada, de aquel hombre que fue mi todo durante más de 15 años… Mis amigas aquellas que me volvieron abrazar tras la ruptura, que hacía años que no veía, no dejan de repetirme… “Vamos, sal, diviertete, es hora de volver a conocer, de otra oportunidad, o un revolcón, con algún desconocido, es momento, de pensar en ti”
Pensar en mi… Es lo que hago, ¿Qué es lo que quiero? ¿Qué es lo que no? En el fondo de mi alma, lo deseo, pero… ¿estoy preparada para volver amar? ¿Amar de verdad, sin condición? No puedo evitar preguntarme aún, si esos quince años fueron reales…. siento que esa persona no era yo, solo un ser desesperado, por sobrevivir. Toda mi vida ha sido un correr a contracorriente… solo era una niña atrapada en un cuerpo de mujer, como Muñeca rota, que corrió hacia la sombra equivocada, en busca de cobijo, en certeza, que tenía todo lo que necesitaba, sin ser consciente que quedé atrapada en los brazos de un lobo en piel de cordero…. Durante más de una década fue todo mi mundo, estaba en la certeza verdadera que era mi otra mitad, juntos hasta la eternidad… pero cuando llegan las nubes negras, cuando el príncipe se vuelve ogro… lo más curioso, es que no eres consciente, te ves como la culpable de todas las circunstancias, de todas las fallas… Mirarte al espejo, ver realmente quien no eres, como esos personajes de ficción negro, pero estás en la certeza, que sois ellos mismos… hasta orgullosa te sientes… oh, qué equivocada estaba…
Hacer lo que sea para sobrevivir, para no perder lo ganado, lo superado ¿Quien soy yo? Soy echa para él, y él para mí…
Por ello, no puedo reiniciar, tras años, he logrado cambiar mi pensar, mi visión de lo que vi, de lo que fue realmente, ¿cuanta yo real, había en esos 15 años? llegue a tolerar cosas intolerables, tanto en él como en mi, porque yo no estaba bien, yo no era yo… ¿Y ahora quién soy yo? ¿Qué identidad tengo? Tengo grandes personas a mi lado, cogiéndome la mano, no debo ser tan mala persona. Pero pensando en el ayer, ya no quiero volver “porque incluso en la oscuridad, hay un poco de luz esperando, no para volver atrás sino para seguir caminando…” pero es complicado, me siento verdugo, mientras todos me gritan víctima: me acostumbre, normalice ese maltrato camuflado, que aún hoy me sigue martillando…. El ayer, el hoy y el mañana, lo que podía ha ver sido y no fue… yo ya estaba rota desde mucho antes, pero el cerebro no dejá de sufrir por lo que no fue, las personas que podíamos haber sido, si no fuéramos nosotras mismas, como el libro de Albert Espinosa… “Tú almohada te conoce tan bien, tus anhelos, tus intimidades más profundas un centenar mejor, que la persona que está roncando, tocando tu espalda” por eso todo fue tan sencillo por ello mismo es como empezar de cero…
…Estoy sanando… muy sutilmente, la herida es demasiado profunda para ir con prisas ¿volveré amar? ¿Volveré a sentirme amada? De aquellos amores que te llenan el alma, que suman y no restan, que te hacen reir solo lágrimas de carcajada? y lo más importante… ¿Sería capaz de responder de corazón? ¿no por temor, o desesperación? Así ya me lancé una vez, aigo viva de milagro, y no se puede repetir nuevamente
Romper una ruptura con un@ narcisista, no es solo dejar una persona, es volver a encontrarte, identificarte, con paciencia, amarte, valorarte, es reconstruirte, como si de un rompecabezas se tratará, con mucho amor, con mucho afecto, con mucha paciencia, solo a ti… Doy gracias al cielo por ser consciente hoy, es un gran paso, la proceso de sanación está a punto de dar un salto hacía adelante, yo ya cargue demasiado ayer solo quedó el recuerdo lejano de una pesadilla, con trozos de ilusión, como si un espejismo, un espejo cumple deseos se tratara…
Sanar no siempre es olvidar,
a veces es entender y seguir,
Quizás no fue el final que yo esperaba,
ni el abrazo que esperaba al terminar,
pero la vida me enseñó sin palabras,
qué hay despedidas que también saben cuidar.
Aprender a sostenerme en mi reflejo,
a respirar, cuando al alma dolía,
aprendí a salvarme a mí manera, día a día…
“Lo que me dije para seguir: se buena contigo aquí, así volví, paso a paso, sobre mis heridas, sin prisas, pero con fe en mí…”
“Hoy sé que quererse no es perderse en nadie, que la lealtad empieza en la piel de uno mismo, que si no me abraza yo primero, nadie sabrá cómo sostener mi vida… No hubo héroes, no hay heroes, mas que yo misma”
“Yo también merezco lo que soñé para mi, merezco: Caricias, palabras bonitas, calma, compañía”
Ahí empieza todo, cuando no te has sentido amada, ni valorada, cuando ignoras lo mucho preciada que es tu alma… Ahí empieza a romperse, nadie te ha enseñado amarte, en ese estado desesperado,y roto, solo un@ va de caída… Hoy sé que soy buena persona, merezco respeto, amor, cariño… que no merecía el dolor del pasado… mi consciente lo sabe, falta que me lo crea quede grabado en el subconsciente, cuando eso pase estaré mas reconstruida que rota, y un poco más sanada… Porque sanar de la violencia de un@ narcisista, es un camino duro, largo, incluso, puede, toda una vida…
Escrito: 14 de enero del 2026
También te puede interesar: Relato: Tres deseos
Sígueme en mis: Redes sociales




Exelente escrito, hay que reencontrarnos para valorar nos, amarnos, y no esperar menos de parte de un hombre, abrazos.
ResponderEliminar