Rocky, el lobo más joven de la manada, y el único, le fascinaba cuando el sol se escondía a descansar, en su lugar llegaba la luna, tan resplandeciente, que iluminaba todo a su paso… Nadie podía entenderle… “¿Qué podía haber tan fascinante en la profundidad de la oscuridad de la noche?” Rocky se sentía hipnotizado ante su presencia, porque aunque todos veían oscuridad, él veía luz, resplandecer, aunque nadie le creía sentía que la luna, se comunicaba con él, le escuchaba, se expresaba ante él.
La luna tenía expresiones en su rostro, que mostraba con su cuerpo, como si un slime, se tratara como si fuera un ser invertebrado moldeando su cuerpo. Solo Rocky era consciente, de la verdad que veían sus ojos, parecía ser el único testigo de las comunicaciones de la luna, ella también se expresaba, ella también sentía, ella le comprendía. Si él le explicaba algo asombroso, ella se sorprendía, todo el mundo lo llamaba luna llena, todo los lobos de la manada aullaban a ella, él era consciente de la realidad del sentir de su amiga, es que ella, la luna, se sorprendía enormemente al mismo tiempo, le ponía nerviosa, le daba verguenza al ver como todos los lobos, la aullaban, pero nadie la escuchaba, solo su amigo Rocky la tomaba en serio, él intentaba sin exito que respetaban a su mejor amiga, pero de igual manera era ignorado, se sentía mal por no poder ayudar a Luna.
En otros días que el lobo le explicaba cosas divertidas, ella se reía junto a él, compartía su felicidad riendo a gran carcajada, eran divertidos esos días, porque ambos se reían muchísimo, eran de los mejores días. Sus compañeros, el resto de seres, decían que esos días, la luna estaba creciente. En las ocasiones, que tanto la luna o él, estaban tristes, ellos llamaban a esa emoción menguante… pero eran capaces de abrazarse uno al otro sin llegar a tocarse… contaba la leyenda, que algún día, caducando nuestro tiempo en la tierra, todos acabaríamos en un mismo lugar, todos nos podríamos abrazar.
Rocky el lobo, y también su fiel amiga la luna, se sentían incomprendidos, invisibles ante los ojos del mundo que los rodeaba, sólo se sentían comprendidos, valorados, entre ellos dos. La luna solo veía a Rocky tal como era, como sentía, Rocky era el único que veía a la luna, como un ser con sentimientos y emociones. Un ser que brillaba más, con luz propía, mucho más que todos ellos, nadie la veía como era, nadie la valoraba como merecía… Rocky el lobo, se sentía muy parecido, y podía entender, a la incomprendida de la luna, aunque ella… poco se quejaba, poco decía, solo transmitía…
No todos ven las cosas de la misma manera, todos tenemos nuestra realidad, solo hay que mirar con los ojos y el corazón del otro, porque no solo tu realidad vale, hay montones de realidades válidas… solo tienes que ser consciente… ver más allá de lo que tus ojos llegan a percibir, todo ser viviente, tiene su forma de ver, de sentir, de vivir, todo es válido, solo tienes que aceptar, mirar como el de al lado. Pocos entendían al “Raro del lobo Rocky” “El raro del lobo Rocky” era capaz de entender a la incomprensible de Luna. Con todo, esos dos seres eran capaces de sentir más que cualquiera de su alrededor. Con eso se hacían únicos, especiales….
Escrito: 07 de abril del 2026
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