6xto día de la madre....

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jueves, 9 de julio de 2026

Relato: Gritos en el silencio

 


Abro la puertas después, de días de confinamiento, de asfixia de ahogo… es que me aterra lo que pueda encontrar…. Aun se ven avionetas tirando yendo a por agua, volviendo para asegurarse que está bien apagado. Siempre quedo hipnotizada ante la llama de la chimenea, siempre, en el algún punto de mi subconsciente, me preguntaba que se sentiría tocar el fuego, seria como vivir bajo el agua, Ariel, la Sirena, ella también sentía curiosidad "¿Que es fuego? ¿Qué es quemar?" no se ve tan mal, los adultos van de un extremo a otro, o todo o nada, pero se puede vivir bajo el agua ¿Quien dice que no? ¿Quien dice que el fuego no sería igual?


Abro las ventanas en este día de julio asfixiante, desde que inició el verano, incluso antes, pero después de 3 días con todo cerrado, y mascarilla puesta, el termómetro alcanzando los 40 grados, siento con todo que entra aire en mis pulmones, puedo nuevamente respirar… si tenía alguna curiosidad por el fuego, se me fue al cien por cien. Ya podemos salir a la calle, no tardo en ir a explorar, si le prometí a mamá que no me alejaría… Me llevó a Tobi, mi perro, él feliz, inicia a correr delante de mí. 



El corazón me da un vuelco, donde está el verde bosque, camino, camino, y no encuentro, los pocos animales que me cruzo, me miran atemorizados, ¿pero que ha pasado? yo nací aquí, yo crecí aquí ¿Donde está la belleza del bosque? ¿Qué han hecho con él? nada tiene color, todo parece desolado, triste, muerto… siento una punzada en el corazón, me dejo caer en el suelo, escuchó, un fuerte estruendo, pero no me dolió en serio, las piernas no, el corazón si, me gustaria conocerlo, abrazarlo ¿pero cómo hacerlo? Lloro, lloro sin consuelo alguno, los pocos animalitos, siguen mi estado… Entonces: ¿Qué? ¿Qué es eso? escucho gritos, llantos histéricos, desgarradores… mamá me dijo: Que no había víctimas por fortuna, los pocos heridos, ya estaban atendidos ¿Y si lo estoy imaginando? ¡Lo vuelvo a escuchar! Son gritos de dolor y angustia… Tobi empieza a ladrar con desespero ¿“Tú también lo escuchas chico?” Camino en dirección con mucha atención “¡Hola! ¿Hay alguien aquí? ¡Hola! ¡Hola!” no dejo de avanzar, paso a pasito, se que dije a mamá que no me alejaría, pero ¿no es más importante, ayudar? Seguro que lo entiende, pero no veo a nadie, aunque siento los gritos, como si estuvieran a mi lado.



Entonces, lo vi, se puede decir algo sobrenatural, o quizás me di un golpe en la cabeza, todo es obra de mi imaginación. Vi auras, de colores, gritaban, los gritos que escuchaba, se manifiesta de esas formas arcoiris… Di tres pasos atrás, aterrada, cogiendo con fuerza la correa de Tobi que no dejaba de ladrar “¿Tu… tu también lo ves verdad?” Mi corazón va a cien, a punto desmayarme. “Por favor, cálmate, Lucía, te habla el corazón del bosque” “te conocemos desde que naciste” “Tienes un corazón muy noble, por eso tienes este gran don, de entendernos” ¿Entenderos? ¿pero quién sois? “Todo árbol, toda flor, toda planta, todo animal, que quedamos en pie, después de devastador fuego, que muchos de los nuestro, murieron en pleno sufrimiento, el fuego quema, el fuego te desgarra, te desintegra, duele infinito, dejó sin alimento, sin hogar a los quedamos aquí, sin olvidarnos del dolor que sentimos en nuestros cuerpos, de las almas que partieron en tremendo sufrimiento, disculpa mi voz entrecortada, aun me cuesta respirar…-escuchaba al árbol, siendo testigo de cómo mis ojos se volvían a llenar de lágrimas -No pequeña no llores -aún gracias a todos los de tu especie, que creyeron en nosotros, no dejaron de hidratarnos, apagando esas llamas asesinas, pero se confiaron demasiado rápido, olvidaron una parte importante, tienen que volver, apagarlo, porque está volviendo a nacer, no tardará en arrasar con lo que encuentre, como un ser lleno de ira y odio… -con sus ramas me alzó para que pudiera verlo con mis propios ojos. Y sí, lo vi, un fuego, no muy grande, pero estaba naciendo, no tardaría en arder, arrasar con todo lo que encuentre…

  •  ¿Qué puedo hacer, solo soy una niña? -me  abracé con fuerza al árbol, sintiendo el dolor físico y emocional sobretodo por como él se sentía, era como si tuviéramos una conexión.

  •  “Una niña con un gran don, tu puedes salvar la nueva catastrofe, tu solo ve avisar, nosotros te guiaremos, pero necesitamos tu voz, la nuestra queda apagada, solo tu, puedes escucharla” No entendía nada, pero corrí avisar los rescatistas, como por arte de magia, como miguitas de pan de Hansel y Gretel, pude ver como se abría camino entre la vegetación, llegando al puro fuego. Los bomberos no tardaron en encender las mangueras logrando el cometido. Me escondí a distancia, apenas de ser consciente, volvía a estar en las alturas de uno de esos árboles, que el fuego no había llegado, se sentía fuerte como un roble.



Días después… me volví a sumergir en el bosque, en busca de mis nuevos amigos, porque en realidad si salvé, no me lo imaginé salió en las noticias y todo, lo que no me salvo, un castigo inminente de mi madre, por adentrarme tanto en el bosque… pero me sentía tan feliz por haber ayudado, que los árboles, y animales no sufrieran más…




  • ¿Hola? ¿Espíritu del Bosque? ¡Soy yo, Lucia! ¡Hola! -Pero nada, me sentía apenada, de golpe, sentí una sensación que no era desconocida, volvía a flotar, volvía a volar, volvía estar sobre la copa del árbol, me abracé con felicidad, emocionada.

  • Gracias, nos ayudaste barbaridad, infinitas gracias por darnos voz…

  • Ya, pero todo lo que se perdió… me da mucha tristeza -dije con plena sinceridad.



  • Lo que pasó, pasó, el tiempo no se puede echar atrás pequeña, muchas vidas dejaron este mundo… pero se puede aprender -se apresuró a decir, viendo como su nueva amiga volvía a llorar -Te prometo, que todo volverá a crecer, con tiempo, con paciencia, mucha paciencia, aprendiendo de los errores, quizás de aquí 10 años, todo volverá a ser mejor que que antes que llegara el incendio.

  • Yo ayudaré a ello, cuando acabe la secundaría, estudiaré, para proteger el medio ambiente… para evitar incendios, para evitar sufrimientos, a todo el corazón del bosque… te lo prometo… no fueron palabras de una niña, fue una promesa hecha con el corazón, porque esa empatía, ese don, no desapareció al crecer, sino que fue de generación en generación, haciendo de un mundo mejor.

Escrito: 09 de julio del 2026.

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