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viernes, 27 de marzo de 2026

Relato: Se acabaron las lágrimas

 


Es curioso como pasa todo, salir de aquel lugar, como alma que persigue al diablo, el lugar de mi cautiverio, sin estar prisionera, pero como estarlo, al menos mi alma lo estaba con eso bastaba, para querer volar “Aunque te gritaran una y otra vez: Te voy a cortar las alas” Es que me sentía como princesa Disney, viendo por primera vez la vida, subida a ese caballo manejado por mi principe, ese caballero andante “Al fin, se acabaron las lágrimas, el sufrir, al fin empieza el vivir…


Si, al principio es así, todo era felicidad, como estar en un lugar de ensueño, como en una nube rosa de todo color, todo era perfecto, en un mundo ideal, una alfombra mágica y ha volar… pero poco a poco, casi sin ser consciente, iniciaron las peleas, las discusiones por cualquier tontería, esa palabra subida de tono ¿Pero a quien no le escapa, cuando uno está encendido? los portazos de puerta y no volver en días, no responder llamadas… dejarme con el alma en vilo… sintiéndome responsable de todo, cuando en un principio, yo no lo veía así…




El príncipe, se vuelve rana o peor, ogro, todo es malestar, todo lo hago mal, el ambiente se vuelve difícil, ya mejor callar… Las dos de la madrugada, al fin llega a la casa, pero Dios santo en qué estado, está bien alcoholizado, viene muy cariñoson, pero en ese estado a mi no me apetece, lo único que quiero, es poder al fin dormirme, pero él no lo ve así, al negarme, empezamos nuevamente a pelear, cada vez a un nivel más alto, intento que se calme, es de madrugada, los vecinos llamarán a la policía… pero no, está histérico, me da tal bofetón, me tirá a la cama, me hace suya tal cual…. entre bofetada y bofetada, estre estrujón y estrujón del cuello… no se si es por la adrenalina del momento, pero no siento nada, simplemente, estoy horrorizada por lo que estoy viendo…



Sale el sol por la mañana, yo sigo en el suelo tirada, totalmente adolorida,  él se fue a trabajar entre resacoso, y las últimas de la alcoholización en el cuerpo… Intento no pensar… estaba borracho, no sabía lo que hacía… Llega en la tarde, con un ramo de flores, con bombones, con lágrimas en los ojos llenos de arrepentimiento. Me abrazó a él llorando, se que no lo quiso hacer, su dolor es verdadero, sin dudarlo le perdono. Durante el siguiente tiempo, todo es perfecto de nuevo, ha vuelto a ser el príncipe del que me enamoré…



Pasa el tiempo poco a poco, esa tranquilidad, paz, felicidad se va transformando… nuevamente en el malvado, todo son problemas, discusiones, golpes contra los muebles, desapariciones… nuevamente, golpes contra mi persona… Las películas, los carteles de la calle, las canciones, todo relacionado con el maltrato, incluso la radio estaba confabulada “Como el ave que escapó de su prisión, y puede al fin volar” Pero sin saber el motivo, estaba allí anclada…. Mi mente lo sabía, pero no accionaba… es que es no era tan distinto, a lo viví desde niña, quizás era yo la equivocada, en realidad su accionar era lo normal,  ahí seguía maltratada, como mi madre, que jamás accionaba, yo no entendía, ahora empiezo hacerlo, montones de veces acabe en el hospital, con excusas, que nadie creía, pero si le delataba sería peor… como el pensar de mi madre supongo…



En una de sus violaciones, acabé embarazada, ya no era salvarme a mí, era salvar otra vida, que había dentro de mi, pero quizás él ahora sí cambiaría… Como siempre la rueda volvió a empezar: cariñoso, amoroso, atento, en mi y nuestro hij@, aquella vez parecía durar… pero nuevamente, el reloj pasaba de las 10 de noche, ni rastro de él, las llamadas, con la típica sintonía “Apagado o fuera de cobertura” Algo en mí lo sabía, no dejaba de acariciar mi tripa, susurrando, que todo estaría bien… Pasaban de las 03 de la mañana, cuando escuche torpemente las llaves abriendo la puerta, después estas cayeron al suelo, él casi, acabo en el suelo, por recogerlas. Me hice la dormida, cosa dudaba que fuera posible aquella noche, me sentía como un sobreviviente de la guerra, con estrés postraumático, mi corazón me iba a mil, él me empezó a tocar, se subió sobre mi, me monto como si fuera una yegua, intente detenerle, intente recordar mi estado, nuestro hij@, pero nada le importaba, solo sus propios intereses aunque fuera violentándome… si, emocional, física y sexual mente. Me levanté para ir al baño, se enfureció, me siguió, me empezó a pegar, sin poder evitarlo, cogió mi cabeza, me la empotró contra la pared, rompiendo la rayuela… caí al suelo, él se fue corriendo… dejándome de madrugada, inconsciente en el suelo, embarazada… 



Desperté en el hospital, por fortuna, los vecinos fueron testigos de mi terror, enseguida que pudieron me socorrieron. La primera reacción al abrir los ojos en el hospital, fue tocarme el vientre, mi bebé…. “Has tenido mucha suerte, tu bebe y tu estais bien… pero la próxima, quizás no sea así…” Fueron las duras verdades del doctor… tenía razón… Ese fue el golpe de realidad… al salir del hospital, volví a la casa que me vio nacer, con mi madre, pedí orden de alejamiento, tenían pruebas de sobra para concederla y testigos también… Él no se iba a rendir tan fácilmente: “Eres lo que eres gracias a mi”  “No me separas de mi hij@”. por suerte, tenía un policía muy pendiente a mi, le ponían en su lugar cuando era necesario, empecé mi camino, a recuperación… un camino, largo, difícil, pero posible… por él, por mi niño, no debía detenerme, al fin se acabaron las lágrimas, al fin se rompieron mis verdaderas cadenas… que puede llevar a toda una vida para sanar…

Escrito: 18 de marzo del 2026

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