Hoy es mi primer día de mi nueva oportunidad, un nuevo comenzar, escuela nueva, nuevos desafíos, nuevos sueños… Estoy aquí frente al espejo preparándome, sintiendo un run, run en el estómago, estoy ilusionada, y nerviosa a una misma vez, volver a empezar no es fácil, dejar todo lo bueno y conocido asusta, ojala pudiera ver lo todo con la confianza y la seguridad de mi hermana de 11 años, yo 16, nuevo instituto, la oportunidad de entrenar a un equipo de futbol, me encanta el fútbol, mis dibujos favoritos desde niña “Oliver y Benji” nunca he sido muy feminina, tampoco masculina, lo justo, espero que no sea un problema.
Aquí estoy entre los pasillos de mi nuevo instituto, ya llevo unos días, pero me siento invisible, aunque intente pasar desapercibida, hay quien se dedica a incordiar, a molestarme, a atacarme. me siento como Addie del libro “la profesora” sin trama más turbia claro, pero me siento marginada como ella, nadie me habla, nadie me invita a sentarme a su lado, ni en el bus escolar, ni en clase, ni en el comedor, parezco la oveja negra, aun sin abrir boca. En el recreo más de lo mismo, no me molesta, me siento en un rincón veo entrenar a los futboler@s, me fascina el fútbol, no se, es una afición de chiquita, debe ser de familia, porque mi hermana pequeña, sigue el mismo camino, ella si juega en los infantiles, yo soy su entrenadora, no es sencillo entrenar a tu propia hermana.
Voy al baño, me aseo un poco, me arreglo la cola, entonces entran ellas cuatro chicas, que parece de lo más pijas, se creen las dueñas del mundo, no tardan en coger la cartera, ponerla del revés y tirarme todo al suelo entre carcajadas, me sacan la goma del pelo, empiezan a jugar a basquet con ella, se la tiran unas a otras, yo intento defenderme, pero me acorralan, me intimidan, me juré a mi misma que jamás pasaría esto, pero… quien puede controlar el futuro… acabo sentada en el suelo del baño, con todo esparcido a mi alrededor, mi frustración a tope, mi alma hecha añicos.
La rabia y la ira me invaden, mis pasos hacia casa me delatan… me encierro en mi habitación dando un portazo, no quiero ver a nadie, no quiero que nadie me vea, me acurruco en posición fetal en mi cama… cuando un aviso de móvil me sobresalta… el corazón me da un vuelco solo tengo ganas de gritar, el mal rato del baño, subido a las redes sociales, con el aviso a todo el instituto, la rabia, la impotencia me invade, cascadas de lágrimas recorren mis mejillas, quiero gritar, con todas mis fuerzas, así lo hago ahogo un grito desde lo mas hondo de mis entrañas de mi ser, a la almohada…. Cuando soy consciente, recibo un fuerte abrazo de mi hermana… ¡Qué reconfortante es! aunque a la misma vez, me hace llorar, el doble, y mucho más allá, Admiro y envidio la empatía de los niños… Dios santo, no cambies nunca… te quiero mucho pequeñaja.
No quiero volver a clase, la ansiedad me supera, como me encantaría, que la tierra me tragara, que un gran tsunami se me llevara, o un huracán se abalanzara…. sería mil veces mejor que volver a caminar por esos pasillos… Soy incapaz de entrar, prefiero llegar tarde, antes que afrontar el acaso, pero que ingenua soy…. en clase todo el mundo me mira, murmuran, me ignoran, yo intento hacerme la fuerte, pero es demasiado el dolor que se siente, lo único que me da un respiro, son los entrenamientos con los pequeños, ahí nadie me mira raro, es un gustazo ver cómo los niños se respetan, y se ayudan entre sí, aunque sean del equipo contrario… ¿en qué punto dejamos de ser nosotros mismos para ser marionetas de un mismo teatro?
Estoy en mis pensamientos, salgo del colegio, me quitan el movil, ellas las mismas de siempre, una que parece la capitana, me planta cara, empiezan a sacar palabras de su boca, yo no me callo, le contestó verbalmente, no voy a dejar que me intimiden más, me empuja, yo caigo como tortuga boca arriba, ya que la mochila me para el golpe, veo claramente como un puñetazo viene hacía a mi… para mi sorpresa, otra de ellas le para el golpe, me defiende, consiguen que se vayan, me ayuda a levantarme, pero claro ahora ella también será acosada, pero la ayudaré a salir adelante… saldremos adelante juntas, sanaremos, el karma existe…
Escrito: 10 de octubre del 2026
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